Sevilla FC: la historia que vuelve a repetirse y nadie sabe cómo detener
El Sevilla acumula fallos defensivos que pesan más que sus aciertos ofensivos. Los errores individuales y colectivos dominan cada partido, impidiendo que el equipo obtenga resultados positivos consistentes. Desde el inicio de la temporada, esta problemática se ha convertido en el principal obstáculo para la competitividad del conjunto.
Matías Almeyda ha repetido constantemente la palabra «errores» desde que asumió el cargo. Tras la caída inicial ante el Getafe, el equipo logró sumar en tres encuentros seguidos, generando una falsa esperanza de recuperación. Sin embargo, el enfrentamiento ante el Villarreal demostró que la mejoría era completamente temporal y superficial.
En el partido contra Villarreal, los errores se combinaron con decisiones tácticas cuestionables. Con un jugador menos en el campo tras la expulsión de Nianzou, el equipo se lanzó en busca de los tres puntos en lugar de asegurar un empate razonable. La falta de cabeza táctica permitió la victoria del rival cuando una defensa más conservadora habría sido lo prudente.
La vulnerabilidad defensiva se ha manifestado en múltiples encuentros de relevancia. Ante la Real Sociedad y el Atlético de Madrid, los errores continuaron. En el Metropolitano, Nianzou cometió un fallo infantil que desequilibró un duelo igualado y culminó en goleada local. Errores defensivos básicos generan castigo inmediato contra equipos de élite que no perdonan despistes.
La Copa del Rey confirmó la tendencia. Castrín cometió un penalti que eliminó al equipo ante el Alavés. En el Bernabéu, Marcao fue expulsado por error cuando el Sevilla hacía sufrir al Real Madrid, frustrando cualquier posibilidad de puntuar. Incluso ante el Celta, un penalti de Oso en los últimos compases dejó sin puntuar al equipo.
El caso del Mallorca resulta especialmente revelador. Almeyda reconoció tras el primer encuentro que errores infantiles ya trabajados volvieron a suceder. Tras el partido de vuelta, admitió el dolor de ver a los rivales aprovechando nuevamente fallos defensivos con facilidad. Jugadores laterales que recibían sin marca, situaciones teóricamente trabajadas que reaparecían constantemente.
Las consecuencias de esta fragilidad defensiva son evidentes en la tabla. El Sevilla es el equipo más goleado con 37 tantos encajados, superado apenas por el Oviedo en posiciones de descenso. Con doce derrotas y solo tres empates, la estadística defensiva refleja una defensa que no ha encontrado estabilidad. El equipo se sitúa apenas dos puntos por encima de la zona de descenso, enfrentándose nuevamente a una lucha por la permanencia que recuerda a campañas anteriores.




