El secreto que River guarda sobre su centrodelantero: por qué este puesto se ha convertido en su mayor debilidad
La búsqueda de un delantero de jerarquía representa un desafío persistente para River en el mercado actual. Según explicó el entrenador, no se trata simplemente de traer cualquier jugador, sino de encontrar alguien que reúna características específicas y se adapte al sistema de juego. Las dificultades presupuestarias y la escasez de opciones disponibles complican esta tarea considerablemente.
Los atacantes del plantel atraviesan una sequía goleadora que se extiende desde 2025. Driussi no convierte desde hace 13 partidos, Salas lleva 10 sin anotar y Colidio suma 21 encuentros sin marcar. Esta realidad ha generado presión sobre la dirigencia para reforzar el ataque, aunque las soluciones no abundan en el mercado de transferencias.
Durante este mercado de pases, la estrategia inicial cambió de dirección. La prioridad pasó de buscar un goleador a incorporar un revulsivo que mejorara la alimentación de los delanteros existentes. Kendry Páez llegó con este objetivo. Los goles representan los activos más costosos, y las experiencias recientes de delanteros en el club demuestran lo difícil que resulta encontrar alguien que rinda desde el primer momento.
En la última década, River ha probado múltiples opciones ofensivas sin éxito consistente. Nombres como Fontana, Borja, Solari, Rondón, Colidio, Driussi y Salas llegaron con expectativas, pero ninguno se acerca a los antiguos casos exitosos como Scocco, Borré o Alario. Paradójicamente, algunos delanteros solicitados por el técnico, como Castellanos y López, posteriormente explotaron en otras ligas.
La próxima ventana invernal probablemente sea el momento elegido para reforzar este puesto. Lucas Beltrán reaparece como opción recurrente tras concluir su préstamo en Valencia. Mientras tanto, Agustín Ruberto podría tener oportunidades si el equipo mantiene su trayectoria ascendente. La fe radica en que una mejora colectiva del equipo facilitará la aparición de goles.




