El enigmático sistema táctico de Arbeloa genera confusión y desconcierto en el vestuario del Real Madrid

La estrategia táctica de Álvaro Arbeloa se fundamenta en un principio que Florentino Pérez predica constantemente: los mejores jugadores siempre deben estar en el terreno de juego. Esto significa que Vinícius, Mbappé y Bellingham permanecen en el campo de manera casi permanente, mientras el resto de la plantilla rota, excepto Courtois, quien resulta indispensable en portería.

El enfrentamiento contra el Rayo Vallecano expuso las carencias tácticas del técnico. Arbeloa alineó a dos centrocampistas como laterales, posición en la que carecen de aptitudes defensivas naturales. La decisión en el flanco izquierdo resulta particularmente cuestionable: utilizó a Camavinga dejando en el banquillo a Carreras y Fran García, laterales zurdos de formación. Aparentemente, Carreras fue castigado tras los problemas defensivos en Lisboa, mientras García no recibió oportunidad a pesar de su experiencia.

Los centrales titulares Huijsen y Asencio generaron múltiples dudas defensivas. Asencio presentó errores posicionales similares a los cometidos ante Benfica, mientras Huijsen mostró debilidad en los duelos físicos. Ambos fueron sustituidos durante el partido, una situación que se repite frecuentemente. Arbeloa recurre a desplazar a Tchouameni hacia atrás, sacrificando su posición natural en el centro del campo.

Los goles concedidos revelaron el caos defensivo: en ambas ocasiones, los delanteros rivales ganaron espacios sin oposición de defensas blancos. Arbeloa comenzó con Camavinga y Tchouameni en mediocampo, pero terminó apostando por Arda y Ceballos, jugadores con características completamente distintas. Esta improvisación constante refleja la falta de estructura táctica coherente, especialmente en la fase defensiva.

Mastantuono permanece en el once sin justificación deportiva clara. El argentino juega con el pie cambiado desde la derecha, pero ni desequilibra en los desplazamientos ni ejerce presión agresiva. Los pasillos del club sugieren que su continuidad responde a decisiones administrativas. Arda, por su parte, fue nuevamente sustituido sin reaccionar, contrario a lo ocurrido en Lisboa. Brahim ingresó para mejorar la circulación, tarea en la que pocos compañeros suyos lograban contribuir.

Arbeloa justificó sus decisiones argumentando falta de entrenamientos y elevada carga de partidos. Afirmó necesitar tiempo para trabajar la confianza y mejorar aspectos individuales y colectivos. Elogió el apoyo del Bernabéu, que simultáneamente lo abucheó. Destacó que 17 jugadores del equipo ganaron la Champions recientemente, dato que no explica la desorientación táctica actual ni la rotación constante de frustrados y castigados en el vestuario.

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